Hasta ahora no me había pronunciado sobre el terrible caso de la niña Mari Luz, y lo haré muy brevemente, y sólo por que no escuché a nadie decir nada parecido y había que decirlo.
Los ciudadanos salen a las calles pidiendo justicia. La sociedad está escandalizada por el caso. El escándalo se hace mayor cuando se sabe del error del juez… se habla de lo injusto de la penalización a este irresponsable ciudadano que por su dejación provocó la permanencia en libertad del pederasta con tan funestos resultados para la pobre niña… pero ¿y los padres, donde estaban los padres cuando la niña salió sola a la calle a por chuches? 45 minutos dicen que tardaron en echar de menos a la niña. Tenía cinco años ¿en que pensaban los padres?
Hay que exigir responsabilidades: también a los padres.

No eres tú solo el que piensa de esa manera. Siempre que se habla de esta desagradable noticia, mi mujer se hace la misma pregunta que tú. Pregunta no exime de responsabilidades a un sistema judicial vetusto y corporativo, pero tampoco ese enorme fallo de la justicia debe, amparándose en el dolor, tapar el primigenio e importante fallo de los padres.
Saludos.
Claro, pero como tu bien dices una cosa no quita la otra. Me sorprende que la irresponsable dejación de los padres ahora se torne en pública exigencia… así somos los humanos.
Ya no me siento tan «sólo», veo que mi sentido común es común a alguien.
Saludos
Mi mujer, al conocer la noticia, también es lo primero que se preguntó. Es lógico, pues ella es madre de dos niñas a las que nunca perdió de vista cuando eran pequeñas, y es, efectivamente, de puro sentido común, más aún estando como está el mundo. Totalmente de acuerdo, aunque en esta sociedad hipócrita, decir las verdades del barquero no es políticamente correcto.
Todo lo dicho, por supuesto, no exime de su responsabilidad a los jueces y funcionarios negligentes, pero... esa es otra historia.
Besos
Resulta curioso ver que a poco que rasques sobre la «superficie», en las capas «inferiores», inesperadamente, aparezca ese sentido común al que tanto hacemos referencia y que parecía perdido. Resulta balsámico ¿no?.
Gracias hermano por tu comentario. Besos.